La huerta fué muy importante para mí este año, me dió muchísimos regalos, no tuve que comprar ni una sóla lechuga por meses, tenía hojitas frescas de acelga, remolacha, rúcula, cebollitas y apio, para las ensaladas y los jugos. Sin embargo, lo que más me dió fué paz, para sanar una herida muy grande, para reconciliarme con la vida, para renacer...
Fueron meses duros los que pasé después de perder a mi papá, me abandoné, me olvidé de todo lo bello que aún estaba esperando a que yo despierte, la angustia me ganaba y yo sólo veía como pasaban los días sin que me importara nada. Ahora veo una luz de esperanza, quiero ser feliz otra vez y agradecer cada día nuevo que me toca vivir. Comprendí que mi papá sigue en mi corazón y voy a tener la chance de verlo una vez más...
Flor del puerro antes de abrir
Flor saliendo de su vaina
Volviendo a la huerta, quiero mostrarles como está ahora:
Lechuga en flor
Tomates
Ají
Zapallito
Los peces cada día más grandes
Ojo de poeta en flor
No me gusta poner fotos mías en el blog, pero ésta es especial porque la sacó mi hijo Santino de 6 años, me hizo posar y lo que más me gusta es el fondo, con las caléndulas y las coles chinas en flor, hermosas!!!
Mermelada de arándanos
Ingredientes:
1/2 kilo de arándanos
150 grs. de azúcar orgánica
jugo de 1 limón
Frascos esterilizados




















































